Archdiocese of Chicago
Wednesday, August 20, 2008. Locators:  Parishes | Elementary Schools | High Schools
Cardinal George
www.archchicago.org .
  Archdiocese of Chicago | Cardinal George 
Print »
  Letter of Cardinal George to Parishioners February 8, 2006  
 

8 de febrero de 2006

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Como saben, en junio de 2002, los obispos de E.U. prometieron que las víctimas de abuso sexual serían atendidas; que los sacerdotes que se hubiera mostrado que abusaron de un menor, incluso una vez, serían sacados del ministerio público si no es que del sacerdocio; y que se establecerían programas para proteger a los jóvenes de sufrir algún daño. La arquidiócesis había iniciado todo este trabajo mucho antes del 2002, pero tras ese acuerdo se dio inicio a nuevas iniciativas con el objetivo de capacitar a todos los adultos para proteger a los niños y los procesos para examinar las acusaciones fueron revisados y fortalecidos. Por otro lado se volvieron a examinar los archivos existentes para asegurarse que todos los sacerdotes que habían sido acusados alguna vez por tan pecaminosa actividad no estuvieran en el ministerio. La Arquidiócesis ha tenido una bien ganada reputación relativa a la respuesta ante esta crisis. Ha cumplido con los estándares nacionales y con las auditorías. Por muchos años ha reportado a las autoridades civiles cada acusación que ha recibido. Muchas personas buenas y dedicadas han cuidado de las víctimas y han revisado sus casos. En particular, debemos estar orgullosos del Ministerio de Auxilio a las Víctimas, del Comité Examinador Independiente y de la Oficina de Aptitud Profesional. El trabajo de estas personas ha sido hecho de manera concienzuda y profesional.

Todo esto se ve socavado por el caso del Padre Daniel McCormack. Cuando se hace una acusación de abuso sexual de un menor en contra de un sacerdote, el Administrador de la Evaluación de Aptitud Profesional la recibe del acusador, la reporta a las autoridades civiles y la presenta al Comité Examinador Independiente para su consideración. Durante esta primera investigación, el sacerdote acusado es informado sobre la acusación, su ministerio es restringido, se le asigna un monitor y se le pregunta si tiene alguna cosa que decir en su defensa. Si el comité decide, después de la consideración preliminar que hacen acerca de la acusación, la cual es hecha con todo cuidado, que existe causa razonable para sospechar que algo ha sucedido, lo que hago es retirar al sacerdote del ministerio, se notifica a las distintas parroquias en las que pudo haber servido, se pide que si existe alguna otra víctima que lo hagan saber, se completa la investigación y el caso es enviado a la Santa Sede para obtener permiso para retirar al sacerdote del ministerio público. Este proceso no ocurrió en el caso del Padre McCormack.

El Padre McCormack no fue de ninguna manera "protegido” para evitar a las autoridades civiles por parte de la Arquidiócesis de Chicago. Antes de que cualquier acusación llegara a la Arquidiócesis, fue arrestado por la policía, interrogado y puesto en libertad. Cuando me enteré de su arresto tres días después de ocurrido, restringí su ministerio mientras esperábamos una acusación para poder comenzar el proceso de investigación. Ahora parece que cierta información adicional que se encontraba disponible no llegó a nuestras oficinas. El proceso que hemos utilizado para eliminar a predadores sexuales no fue utilizado con suficiente rapidez.

Carta a los católicos de la Arquidiócesis

Página Dos

8 de febrero de 2006

Debo disculparme ante todos ustedes por el gran disgusto que cada católico debe estar experimentando en estos momentos a la luz del escrutinio que están haciendo los medios de estos eventos.

En particular, lamento profundamente el dolor de los católicos que forman parte de la Parroquia St. Ágata. A todos ellos los tuve presentes en mis plegarias el día 5 de febrero, fecha de su festividad. Oro también por aquellos que han presentado las acusaciones contra el Padre McCormack. Él y su familia también tienen asegurada un lugar en nuestras plegarias.

Para asegurarse que la protección de los niños permanece como la principal meta, continuaremos examinando lo que sucedió con la ayuda de expertos que no dependen de la Arquidiócesis de Chicago. Trabajaremos para responder de una manera más inmediata y para resolver los casos con mucha mayor rapidez. Debemos estar seguros que toda información, de cualquier fuente, llegue a las oficinas arquidiocesanas y se comparta más ampliamente, con las autoridades civiles, como es usual, pero también con otras personas. Un caso se inicia de manera ordinaria con una llamada a la línea de teléfono arquidiocesana para reportar abusos sexuales (312-751-5205), la cual será revisada para determinar cómo podemos mejorar dicho servicio.

Todo esto es necesario. Nada de esto quitará por sí mismo el dolor que existe en este momento. Sólo podemos orar para que en este caso el dolor sea redentor y que el Señor nos otorgue su alivio. Pido para que, el error que cometí al no actuar de manera más rápida, no perjudique a la Arquidiócesis. Están ustedes en mis plegarias; por favor téngame en las suyas. Que Dios los bendiga.

Sinceramente suyo en Cristo:


Cardenal Francis George, O.M.I.

Arzobispo de Chicago



 
Return to Top
<