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Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
25 de julio de 2003
Recientemente se han estado transmitiendo reportes acerca de los
“cambios” en la Misa. Veamos, ¿de qué
se ha estado hablando?
Adoramos a Dios como Él quiere ser adorado cuando la Iglesia
celebra la Eucaristía. Los católicos que son miembros
del Rito Latino utilizan el Misal Romano para celebrar Misa.
El misal romano fue revisado poco después del Concilio Vaticano
II, por lo tanto, es llamado ahora el Misal del Papa Paulo VI. El
misal, originalmente en latín, ha sido traducido con toda
autoridad a la mayoría de los idiomas. Su introducción
contiene instrucciones sobre las acciones de los sacerdotes, diáconos,
ministros auxiliares y laicos. Todos ellos constituyen la asamblea
de culto.
Debido a que en años recientes han sido canonizados nuevos
santos, y que algunas de las acciones de la misa necesitaban ser
clarificadas después de cuarenta años de usar el misal
revisado, el Misal del Papa Paulo VI está ahora en su tercera
edición. Estas clarificaciones, con algunas revisiones menores
en el rito, están delineadas en la Introducción general
de esta tercera edición. A nosotros nos toca implementar
ahora esta introducción general, aún cuando la traducción
definitiva al inglés de la mencionada edición del
Misal Romano de Paulo VI no estará lista en por lo menos
dos años.
En cuanto a nuestra Arquidiócesis de Chicago concierne,
pensé que sería bueno tomar la ocasión de implementar
estas instrucciones para poder hacer algo de catequesis sobre los
dos sacramentos que nos acompañan en nuestro viaje de fe
a lo largo de nuestra vida: los sacramentos de reconciliación
y la Santa Eucaristía. Hemos retrasado la implementación
de las Instrucción General de manera que los boletines informativos
de las parroquias puedan publicar, a lo largo de este otoño,
una serie de artículos cortos, con el objetivo de prepararnos
y estar listos para implementar la Instrucción General con
un mayor entendimiento, el Primer Domingo de Adviento. Espero que
todos y cada uno de los católicos en los condados de Cook
y Lake lean estos escritos y las explicaciones dadas por los sacerdotes,
diáconos, catequistas y liturgistas.
Estos cambios, que serán menores si la parroquia está
ahora celebrando la Eucaristía conforme a la presente Instrucción
General, se han convertido en el objeto de nuevos reportes con algunas
reacciones negativas. La mayoría de otras diócesis,
sin embargo, ya han implementado la nueva Instrucción General
sin grandes fanfarrias o mayor conmoción. Estoy seguro que
puedo confiar en su buen sentido para hacer lo mismo en nuestra
diócesis.
En mis oraciones de cada misa, se encuentran presentes ustedes
y sus familias; les ruego que me mantengan presente en las suyas.
Sinceramente suyo en Cristo:

Cardenal Francis George, O. M. I.
Arzobispo de Chicago
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