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CHICAGO (23 de enero de 2004) – La Oficina
de Justicia Racial de la Arquidiócesis de Chicago dio a conocer
el día de hoy un plan estratégico antirracista el
cual es la respuesta directa a la carta pastoral del 2001 del Cardenal
George titulada “Permanezcan en mi amor”, la cual desafía
a los católicos a entender la naturaleza del racismo institucional
y a trabajar para eliminarlo. Este anuncio llega al final de una
semana dedicada a elevar la conciencia sobre las injusticias raciales,
y que culmina el domingo con una conmemoración de la publicación
de dicha carta pastoral. El mencionado plan es el resultado del
trabajo hecho por el equipo de implementación para el antirracismo
de “Permanezcan en mi amor”.
El equipo, nombrado por el Cardenal George en 2002 para atender
los problemas de racismo dentro de las parroquias, las escuelas
y las agencias arquidiocesanas, tiene dos áreas importantes
de servicio en la Arquidiócesis: El Centro Pastoral (la administración
central de la arquidiócesis) y la Oficina de las Escuelas
Católicas (administradores de escuelas primarias y secundarias,
directores, maestros y el resto del personal). Las parroquias son
el tercer y último componente que se va a sumar.
“El objetivo del plan antirracista, el cual tiene cinco metas
y objetivos a dos años” afirmó la Hermana Anita
Baird, DHM, Directora de la Oficina de Justicia Racial, “es
desmantelar el racismo y construir relaciones dentro de las instituciones
que sean socialmente justas para después llevar ese patrón
a toda la sociedad donde todos permaneceremos en el amor de Dios”.
Se contempla incorporarán nuevas estrategias al plan conforme
se presenten nuevos problemas.
La Hermana Anita señaló que este año, además
de celebrar el domingo de “Permanezcan en mi amor”,
con homilías y oraciones especiales, las parroquias y escuelas
recibirán paquetes de información antes de la Semana
de la Justicia Racial para ayudar a las comunidades de las parroquias
y las escuelas a elevar la conciencia sobre las injusticias, particularmente
las de naturaleza racial y étnica.
“Al elevar ahora la conciencia de las comunidades de las escuelas
y las parroquias” afirmó la Hermana Anita, "facilitaremos
la implementación del plan estratégico”. Eso
es primordial porque el componente principal del plan es una serie
de seminarios y sesiones de capacitación diseñados
para ayudar a los participantes a reconocer el racismo institucional
y construir modelos antirracistas que influyan tanto a las instituciones
de la iglesia como a las de la sociedad.
La capacitación será conducida por el Ministerio Crossroads
(Cruce de Caminos), una organización de educación
contra el racismo, formado por varias confesiones religiosas que
tiene su sede en Chicago, y por capacitadores del Equipo de Implementación.
Los seminarios que dieron inicio en la primera semana de enero,
son conducidos en dos niveles, los seminarios introductorios se
dan en un día, y dos y medio días de capacitación
intensiva para aquellos que quieran desarrollar un análisis
más profundo del racismo y deseen trabajar para desmantelarlo
en las tres formas en que se manifiesta: racismo individual, institucional
y cultural.
Esther Hicks, co-presidenta junto con la Hermana Anita y el Director
de Identidad y Misión de las Escuelas Católicas, supervisarán
la implementación del plan en las escuelas católicas
de la Arquidiócesis.
“Primero debemos entender, aceptar y tener una visión
común de cómo y donde existe el racismo en las instituciones”,
dijo Hicks. “Sólo entonces podremos ver claramente
cómo la sociedad está afectada y entonces comenzaremos
a cambiar las instituciones que apoyan el racismo".
“El enfrentar y eliminar el racismo es un trabajo de fe"
dijo el Cardenal George,
“porque la conversión del corazón es el producto
de la gracia de Dios". “Estoy agradecido por el trabajo
hecho por el equipo de implementación del antirracismo y
comparto sus esperanzas de que estos esfuerzos harán posible
que un día vivamos en una sociedad justa y antirracista.
Las 5 metas inmediatas del plan tienen como primer objetivo que
el personal del Centro Pastoral y de las escuelas, y eventualmente
los feligreses, desarrollen un entendimiento profundo del racismo
sistémico, lo hagan suyo y lo validen; también se
quiere equiparlos con las herramientas necesarias para comenzar
a formalizar una identidad antirracista. Las otras metas provienen
de la primera, es decir, que la Arquidiócesis de Chicago
tendrá un entendimiento común de enseñanzas
antirracistas; se generará un nuevo clima de apertura y confianza
que tendrá como resultado esfuerzos más cooperativos;
se establecerán liderazgos compartidos como un modelo a seguir
y se ampliarán los equipos antirracistas para lograr una
implementación total del Plan Estratégico.
Este nivel de cambios sistémicos tomará décadas
para llevarse a cabo por completo y por lo tanto se considera que
la implementación total del plan estratégico tomará
de 20 a 30 años.
“El último párrafo de la Visión del Plan
Estratégico resume en mucho esta enorme tarea", afirmó
la Hermana Anita. Dice que “Estamos comprometidos con una
dinámica continua y con la lucha centrada en la fe para desmantelar
el racismo y construir dentro de nuestras instituciones eclesiásticas
patrones de relaciones que sean socialmente justos al mismo tiempo
que luchamos para construir una sociedad que permanezca unida en
el amor incondicional y universal de Dios.
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