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CHICAGO
(Abril 17, 2003)
Desde el inicio
de su pontificado, el Papa Juan Pablo II ha escrito una carta para
los sacerdotes ordenados del mundo cada jueves de la Semana Santa.
Este Jueves Santo, el Papa ha escrito una carta maravillosamente
completa, dirigida a toda la Iglesia, sobre la Eucaristía
la cual fue instituida por Jesús durante la Última
Cena, establecida en la cruz y finalmente realizada en su resurrección
de entre los muertos.
La carta es
un resumen de los temas más importantes de las enseñanzas
del Papa Juan Pablo II. Su propósito es ayudar a que de nueva
cuenta los católicos miren la Eucaristía con asombro,
por cuyo conducto Cristo se encuentra siempre presente para su Iglesia,
bajo las formas de pan y vino. El Santo Padre se refiere a la Eucaristía
como un sacrificio, como una comunión con Cristo y con el
prójimo, como una preparación para el final del mundo
y un anticipo del cielo, como el enlace con la iglesia apostólica
y con la iglesia universal a través de los obispos, sucesores
de los apóstoles. El enfatizar sólo una o dos de estas
dimensiones del misterio y olvidar las otras reduce la Eucaristía
a algo mucho menor del don que Cristo dio a su Iglesia.
El Papa ha
celebrado misa por todo el mundo y nos recuerda a nosotros los católicos
que cada celebración de la Eucaristía en cualquier
parte es por la salvación del mundo entero. La Eucaristía
es el "pan viviente" del cual la Iglesia toma su vida
y sus nutrimentos, la fuente del poder y la energía para
la misión de la Iglesia. El hecho de celebrar la Eucaristía
juntos está basado en una fe compartida y hace visible la
relación entre el sacerdote ordenado y los fieles laicos.
El Papa describe de manera muy emotiva lo que la Misa ha significado
en su propia vida como discípulo fiel de Cristo, como sacerdote
y obispo, y como sucesor de Pedro. Él reitera la enseñanza
de la Iglesia sobre la obligación de asistir a misa cada
domingo y expresar de nueva cuenta la convicción católica
que ha resonado a través de los tiempos, especialmente de
los labios de los mártires: es la Misa lo que importa.
Doy la bienvenida
a esta carta en un momento en el que la Arquidiócesis de
Chicago se está preparando para renovar su propia enseñanza
sobre los sacramentos de la penitencia y la Eucaristía. Será
utilizada en la enseñanza y la catequesis de la Arquidiócesis.
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